KANGEIKO 2008

Inicio | Budo | Iaido | Kangeiko | Zen | Galería de Fotos | Dojo | Horarios | Links

Ver horarios de Iai-do | Lugar de entrenamiento | Terminología Iaido

<<Volver

Experiencia Tsujun KANGEIKO 2008

Después de una larga espera y un arduo trabajo para reunir el dinero para el viaje, por fin llego Kangeiko, este año fue bastante interesante, pues es el Kangeiko con más personas al que he ido, 6 en total, Kenshi, Ismael Juan, Ricardo, Gerardo y yo.

El viaje de Guadalajara a Vallarta y luego a Yelapa fue bastante tranquilo, y sin contratiempos, llegamos a Vallarta como a eso de las 4:30 a.m. y de ahí tomamos un taxi a Boca de Tomatlán como de costumbre, donde esperamos un rato por la lancha que nos iba a recoger para llevarnos a Yelapa.

A comparación de otros años , al llegar a Yelapa esta ves desembarcamos en el muelle del hotel, lo que fue muy practico , pues las habitaciones estaban cerca y no tuvimos que cargar las maletas por toda la playa, Una ves que terminamos de instalarnos en nuestras habitaciones y de cambiarnos el Uniforme, nos dirigimos a la playa para entrenar, mientras caminábamos a lo largo de esta hacia el lugar de entrenamiento pude notar algunas diferencias en el lugar, algunas casas nuevas, otras en construcción, los cambios en el rió, entre otras cosas, Yelapa es un lugar que siempre esta cambiando y sin embargo de alguna forma sigue conservando la misma esencia de siempre.

Entrenamos en la playa durante una hora mas o menos, algunas técnicas, y katas, el entrenamiento en la playa y en esta en especial siempre es un reto, pues la arena de ese lugar es sumamente gruesa y a cada paso se siente como si pisaras una lija, eso y el echo de entrenar en un suelo que no es solidó y que además esta lleno de pendientes e irregular hace que el mantener la postura correcta y hacer bien los movimientos, sea un trabajo bastante arduo, además se necesita mucha concentración para no distraerse con cualquier cosa, como que te están empezando arder los pies, o que paso una gaviota por allá, o que te llamo la atención el señor que estaba cruzando el río por acá, etc. a simple vista puede que se vea como algo sencillo o como cualquier otro entrenamiento en el Dojo, pero sin duda no es así, es un entrenamiento bastante arduo tanto para el cuerpo como para la mente.

Después del entrenamiento nos fuimos a desayunar y una vez que terminamos nos cambiamos y nos pusimos los trajes de baño, pues la siguiente parada era la cascada,
así pues nos pusimos en marcha, de camino hacia allá pude notar algunos otros pequeños pero importantes cambios en el pueblo, los caminos en su mayoría ya estaban empedrados, en lugar de ser los caminos de terrecería que vi la primera ves que fui a Yelapa, también encontramos algunas cuatrimotor las cuales empiezan a sustituir en algunos trabajos a las mulas y los burros, lo cual a mi parecer le quita un poco el encanto al ambiente del lugar, y sin embargo entiendo la necesidad que tiene la gente que ahí vive de evolucionar asía algo mejor para ellos.

Antes de llegar a la cascada hicimos la ya tradicional parada para visitar al artesano que trabaja el palo de rosa para ver que tenia de nuevo, yo aproveche para preguntarle si podía arreglar mi bokken y el accedió así que nos quedamos ahí un rato mientras el terminaba, platicando y tomando raicilla, fue una buena idea pues al poco tiempo llego un grupo de turistas que después de ver las artesanías siguieron su camino a la cascada.

Un rato después mi bokken quedo listo y seguimos nuestra caminata, para cuando llegamos el grupo de turistas ya se avía marchado afortunadamente.
Ismael y yo fuimos los primeros en meternos, seguidos de los demás, este año pude notar que la cascada estaba menos fuerte que el año anterior y menos profundo.
Una vez que estuvimos dentro todos, nos turnamos para hacer Sanshin dentro del chorro de agua y luego entrenamos algunas katas.
El entrenamiento en la cascada siempre a sido de mis partes favoritas de Kangeiko, no solo por el echo de estar en el agua y disfrutar la belleza del lugar, sino porque es donde mas logro sentir la fuerza y esencia de aquel lugar, de la jungla, es también el lugar donde logro dejar atrás todos mis pendientes, preocupaciones y todo lo que traigo en la cabeza y me relajo, además de alguna forma me llena de nuevas energías, es un lugar especial sin duda.

Terminamos de entrenar justo a tiempo pues casi justo en ese momento llego otro grupo de turistas, guiados por un señor que se hacia llamar el mismo “ El Charro Negro” , simpático, pero bastante loco y con el cual compartimos unos camarones que Juan nos invito a todos, a todos los de nuestro grupo claro , sin embargo al parecer un par canadienses entendieron que eran para “Todos” incluyendo su grupo y una señora andaba de metiche , hasta que Ricardo le hizo caer en cuenta de que no era lo que ella pensaba y se retiro algo apenada, nos reímos mucho de eso durante todo el entrenamiento.

Con los turistas también llegaron un grupo de niños locales, que empezaron a treparse como si fueran changuitos a las rocas a los lados de la cascada y con saltos bastante espectaculares se tiraban clavados a la cascada, fue todo un espectáculo sin duda, y el verlos me hizo pensar , como es que nosotros los citadinos estamos tan limitados física y mentalmente por las comodidades que damos por hechas día a día, como zapatos mas cómodos, ropa de moda, escaleras, elevadores, automóviles para desplazarnos sin esfuerzo, el “ ay no yo no puedo hacer eso llama al especialista para que lo haga por mi” que cuando vemos cosas como a estos niños trepando y tirándose clavados , la mayoría piensa “ ve nomás que barbaridad yo ni de chiste podría hacer eso” en verdad admiro las capacidades físicas y mentales de estos niños para poder hacer ese tipo de cosas sin gran esfuerzo, y sin miedo.

De regreso al hotel comimos y nos fuimos a descansar un rato, estábamos todos bastante cansados, como a eso de las 5:30 nos reunimos todos de nuevo para continuar, esta ves en la alberca del hotel, ahí hicimos de nuevo algunas katas, lo cual es también un reto igual que en la playa pero diferente, pues la resistencia del agua y el que no tengas un lugar donde pararte hace muy difícil poder hacer una Kata, sobre todo si no sabes nadar bien.
Pero mas que nada en esos momentos nos dedicamos todos a ayudar a Ricardo el cual no sabia nadar y le tenia un poco de temor a la alberca que estaba muy profunda, todos de alguna forma intentamos darle algún consejo ayudarlo y darle ánimos, Juan en especial que se esmero en enseñarle a flotar y darle confianza.

Después de la alberca, nos fuimos a cenar y después nos quedamos un rato conversando fuera de las habitaciones, después de lo cual nos retiramos a dormir.

A la mañana siguiente Kenshi me despertó como a las 6:30 para alistarnos, había que estar en la playa alas 7:00, me levanté aun cansada y me vestí, tomamos los bokken y nos fuimos al lugar donde habíamos entrenado la mañana anterior en la playa, Ismael y Gerardo no tardaron en alcanzarnos, pero Ricardo y Juan se quedaron dormidos, para cuando llegamos apenas iba amaneciendo, Juan y Ricardo nos comunicaron por radio que apenas salían del cuarto así que empezamos sin ellos, como unos 5 minutos después llegaron, Kenshi estaba molesto por la llegada tarde y nos lo hizo saber puesto que gran parte de este entrenamiento se trata de adquirir mas “disciplina”
Continuamos entrenando algunas katas , y cuando terminamos nos fuimos a desayunar, y de allí a la cascada, esta ves nos fuimos mas temprano para que no nos agarraran los turistas en el camino, llegamos muy a tiempo aun no había nadie, esta ves entrenamos primero Ricardo y yo, y nos pusimos a repetir varias veces la Kata que Kenshi nos había indicado, después de lo cual nos metimos a la cascada a hacer Sanshin , mientras otros 2 compañeros repetían las katas y así durante un rato, el entrenamiento transcurrió sin contratiempos y sin turistas esta ves, después del cual Kenshi nos indico que íbamos a ir a “caminar” durante 1 hora mas o menos sin parar , y que debíamos seguirlo, así que eso hicimos.
Kenshi agarro un pasito bastante rápido casi trotando y todos lo seguimos lo mas rápido que pudimos, la idea era seguir así lo mas que pudiéramos para no cansarnos tanto y llegar lo mas lejos que pudiéramos.
Para sorpresa mía y de Kenshi el camino estaba ya empedrado al menos hasta donde terminaba el pueblo, así que el trayecto fue bastante fácil hasta ese punto, después de eso era pura terrecería a través de la jungla, afortunadamente esta ves sufrí menos con los pies, lo que me alegro al saber que había madurado de alguna forma.

Después de un rato de estar caminando sin parar, llegamos a una pequeña casita muy a las orillas del pueblo, era la casa de uno de los señores que se encargaban de los caballos allá en Yelapa, un viejo conocido de Kenshi y que ya nos había asistido varias veces en otras ocasiones, fue allí donde Kenshi pregunto si queríamos ir a conocer la otra cascada que estaba a un par de horas de camino de ahí, ya que el señor conocía bien el camino y podía guiarnos.
Yo sabía que el camino era largo y algo difícil si iba descalza, pues hacia 2 años habíamos llegado muy cerca, pero nunca encontramos la cascada, no sabia que tan lejos o como estaba el camino después de ese punto, pero estaba segura que al menos podía llegar hasta allá, además de que tenia curiosidad de conocer aquella cascada y de que tanto había progresado, desde la ultima ves que fuimos y que me costo bastante trabajo llegar, todos estuvimos de acuerdo así que nos pusimos en camino.
Durante el camino todos nos estuvimos apoyando y cuidando unos a otros y de esta forma no hubo contratiempos.

Después de como hora y media de caminar , desde que salimos de la cascada, llagamos a la intersección de río hasta donde habíamos llegado 2 años atrás, ahí descansamos 5 minutos y luego nos internamos mas e n la jungla, el señor nos dijo que la cascada ya estaba cerca , que solo faltaba como media hora de camino, algunos de mis compañeros ya venían batallando un poco con los pies, yo estaba un poco cansada pero había logrado llegar mucho mejor que la ultima ves, lo cual me alegro mucho, sin embargo lo que no sabia era que el verdadero reto apenas iba a empezar.

Después de caminar como por 5 minutos encontramos una cerca de madera la cual cruzamos, el camino que habíamos venido siguiendo desde el pueblo acababa ahí, mas allá de la cerca había un montón de maleza que me llagaba como a las rodillas y a veces a la cintura, caminamos a través de las hierbas por un rato, en ese punto empezaron preocuparme las garrapatas, pues de seguro había algunas por allí, pero trate de no pensar en eso, Kenshi siempre me a dicho que entre mas piense uno en algo , mas lo atrae y atraer garrapatas era lo ultimo que quería, así que me concentre en seguir caminando.
Cuando por fin cruzamos las hierbas llegamos a una vereda bastante angosta que mas que camino echo por alguien o por algún animal, paresia haber sido echo por el paso del agua, seguimos por allí durante buen rato, y aquí fue donde las cosas se empezaron a complicar mas pues el terreno estaba lleno de pequeñas piedritas que se te clavaban en los talones y que eran bastante imposible de evitar, al principio no hacían tanta mella, pero después de caminar un buen rato sobre ellas, era exageradamente molestas y doloroso pisarlas, además de que el camino se torcía, subía y bajaba constantemente , por lo que teníamos que tener cuidado donde pisábamos para no tropezarnos, otro de los inconvenientes que nos hallamos durante este trayecto, fueron las hormigas, no eran hormigas comunes y corrientes si bien lo parecían , sino una especie muy brava que si te le acercabas y te descuidabas un momento se te empezaban a subir y a picarte inmediatamente, teníamos que tener mucho cuidado con ellas, en cierta parte llegamos a hallarnos una hilera de hormigas que media como un metro de ancho y quien sabe cuanto de largo, pero suficiente para que no pudiéramos rodearlas , jamás había visto tantas hormigas juntas en mi vida, tuvimos que correr sobre de ellas esperando que no nos picaran , en lo particular me picaron como 3, dolió como si me estuvieran clavando agujas y una ves que me las quite de enzima una sensación como de quemadura por ácido me estuvo molestando un rato en los piquetes, afortunadamente no duro demasiado.
Llego un tramo de camino en que ya venia batallando mucho y que Kenshi me decía que le pidiera prestadas unas chanclas a alguno de los compañeros que trajera, y Juan ofrecía cargarme, pero yo insistía en llegar descalza hasta la cascada, quizá sonaba simplemente necedad mía, pero en realidad me estaba poniendo a prueba yo misma, pues siempre he dicho que puedo llegar tan lejos como me lo proponga, pero en realidad es mas fácil decirlo que hacerlo, y son raras las oportunidades para probar que tan cierta es aquella determinación, y eso era precisamente lo que estaba haciendo, probarme a mi misma que en realidad podía llegar tan lejos como me lo proponía, por más que me costara trabajo.
Por fin después de media hora o quizá mas llegamos a la cascada, todos estábamos exhaustos y adoloridos, aquel pequeño tramo de camino me había parecido mucho mas largo que el que habíamos recorrido hasta antes de llegar a la cerca de madera, y sin embargo valió la pena, la cascada era enorme e impresionante.
Nos sentamos a la orilla a descansar y a disfrutar de la cascada un rato, yo estaba orgullosa de mí al haber podido superar la prueba que yo misma me había impuesto.
Ahora se que lo que digo no son solo palabras.

Después de unos 15 minutos de descanso nos volvimos a levantar, para emprender el regreso, sin duda aquel viajecito había sido como las filas de Dysnelandia, horas de fila para un par de minutos de diversión, pero no me arrepiento, en realidad valió la pena.
Cansados y aún sin mucho ánimo emprendimos el regreso mas despacio que antes pues ya veníamos caminando contrabajo, pero de alguna forma logramos llegar hasta la cerca y de allí el camino ya fue mas fácil y menos tortuoso, aun así cuando llegamos a la casa del señor , este nos hizo favor de prestarnos unos caballos a Kenshi, Ricardo y a mí para continuar, Juan, Ismael y Gerardo prefirieron seguir a pie , yo me hubiera ido a pie nomás por el reto de llegar, pero me fascina montar a caballo y no iba a desperdiciar aquella oportunidad, pues rara ves puedo hacerlo , así que me subí al caballo con gusto y continuamos el camino de regreso, que de esta manera fue mucho mas rápido, en 15 minutos llegamos al pueblo y después de entregar los caballos y agradecerle al señor por toda su ayuda, nos fuimos al hotel “ el Oasis” que esta junto al río, ya era tarde y todos estábamos hambrientos, nos sentamos allí a descansar y a comer mientras platicábamos de cómo nos había ido a cada quien durante el trayecto, fue un descanso bastante agradable después de aquella travesía.

Después de la comida a todos nos quedo ganas de un postre, y todos queríamos probar los famosos país que preparan ahí en Yelapa, sin embargo ya era tarde y sabíamos que ya no íbamos a encontrar a la señor a en la playa, así que Kenshi Gerardo Ismael y yo nos dimos a la tarea de ir al pueblo a buscarla, tanto era nuestro antojo, Ricardo y Juan prefirieron irse a descansar y esperarnos en el hotel.
No tardamos mucho en hallar a alguien que nos indicara donde vivía la señora, y unos minutos mas tarde estábamos tocando la puerta de su casa , sin embargo no había nadie, los vecinos nos indicaron que se había ido al panteón pues era día de muertos, así que sin mas que poder hacer le dejamos un recado para que nos llevara los pías al día siguiente y decidimos regresar al hotel, sin embargo estábamos exhaustos y nos encontrábamos prácticamente en la otra esquina del pueblo, viendo que estábamos cerca del puerto decidimos que nos íbamos a regresar en lancha, y así fue buscamos un lanchero y en menos de 5 minutos estábamos en el muelle del hotel.

Esa noche tomamos un par de botellas de vino tinto y rosado juntos y después de cenar nos fuimos a descansar, había que estar listos la mañana siguiente para el ultimo entrenamiento antes de irnos, pero al llegar a los cuartos nos dimos cuenta que se me habían olvidado los bokken en el Oasis, vaya descuido mío, Juan y Ricardo se ofrecieron a ir por ellos, pero después de todo era a mi a quien se me había olvidado así que decidí ir yo también, me puse de nuevo el traje de baño pues había que cruzar el río y nos fuimos, estaba bastante oscuro y casi no se veía nada , afortunadamente traíamos buenas lámpara y recordaba bien el camino, al llegar al río el paisaje ahí en la noche se veía increíble, con el cielo estrellado y todo oscuro, en realidad incluso ese descuido valió la pena , solo por observar aquello, sin embargo aprendí que debo ser mas cuidadosa, si hubiéramos estado en otro lugar quizá no hubiéramos recuperado esos bokken.
Al llegar al Oasis hable con el señor que nos había atendido y de inmediato me los entrego y por fin Juan, Ricardo y yo pudimos regresar a nuestras habitaciones para descansar.
Sin duda este fue un día lleno de Odiseas.

A la mañana siguiente nos levantamos temprano de nuevo para ir a entrenar a la playa, hasta ese momento no habíamos entrenado dentro del mar así que eso fue lo que hicimos, aunque no nos metimos tanto como otros años, entrenamos katas en la rompiente de las olas, incluyendo una nueva “ikkikenko” sencilla pero con muchos detalles que me temo quizá no capte del todo bien, Kenshi nos dijo que conserváramos la idea de la Kata pues no íbamos volver a verla, cosa que e tratado de hacer, sin embargo me doy cuenta de que aún me falta ser mas observadora para poder captar detalles como los de esta Kata mas rápido, después de todo hay oportunidades que solo se dan una vez en la vida y si no las tomas en el momento o no alcanzas a captar todo, quizá no se repita nunca para que puedas captar mejor.

Después del entrenamiento, Kenshi nos dio un tiempo para relajarnos en la playa, cada quien se fue por su lado, yo por mi parte me metí un rato dizque a nadar al mar, pues Kangeiko es una vez al año y aquí en Yelapa es cuando me meto al mar, en otras partes no lo disfruto tanto por alguna razón, yo pienso que debe ser por lo especial del lugar.
Mas tarde nos fuimos a preparar maletas y a desayunar, había que estar listos para cuando llegara la lancha por nosotros, durante el desayuno Kenshi nos pregunto a cada quien sobre nuestras experiencias este Kangeiko, que era lo que mas nos había gustado y que no, cada uno de nosotros dimos nuestras impresiones y me di cuenta que aunque todos fuimos al mismo Kangeiko e hicimos básicamente las mismas cosas, todos aprendimos cosas distintas y nuestras experiencias fueron diferentes, eso me hizo pensar Kenshi nos a dicho mucho que el enseña una Kata de una forma y aunque la técnica es inmutable, cada quien la capta de forma distinta.

Al terminar de desayunar nos regresamos al hotel y mientras terminábamos de alistarnos, tuve la suerte de avistar una enorme manta ralla que estaba nadando muy cerca del muelle, justo debajo de nuestra habitación, le avise a todos que ahí estaba y nos quedamos un rato observándola hasta que la perdimos de vista, nunca había visto una manta raya en el mar, las había visto en acuarios y en la TV, pero no como esta ves, fue muy padre poderla ver así.
Unos minutos mas tarde la lancha llego por nosotros, la abordamos y nos despedimos de Yelapa, al menos hasta el próximo año.

En retrospectiva para mi este fue un Kangeiko de retos, de probarme a mi misma que lo que pensaba acerca de mí era cierto, y que mi determinación no estaba echa solo de palabras sino de hechos también.
Aprendí que puedo superar mis miedos con menos esfuerzo de lo que pensaba y que algunas cosas que se ven como un gran problema o un gran obstáculo en realidad no lo son tanto sino que es el miedo que los hace ver así.
Cunado nos hallamos con aquella hilera de hormigas que debíamos cruzar hubo un momento que pensé que no iba a poder, que al pasar se me iban a subir todas y me daba algo de miedo, sin embargo sabia que debía continuar y una segunda consideración de la situación hizo que me decidiera y lograrla cruzar.
También aprendí que debo ser mas cuidadosa y observadora, si bien considero que siempre lo he sido me di cuenta que no lo suficiente, tengo que ser aun mas cuidadosa aprender a prever las cosas y sacar el mejor provecho de la situación en el momento porque quizá luego no se repita.
Este fue también un Kangeiko en donde se noto el compañerismo de todos mas que nunca, por el hecho de que éramos mas y que en todo momento nos estuvimos cuidando y apoyando unos a otros, y dándonos ánimos, nunca dejamos que el compañero se diera por vencido.
Sin duda los Triunfos saben mejor acompañado que estando solo.
Estoy bastante contenta con los resultados de este Kangeiko en mi persona, y ahora se que puedo llegar mas lejos que antes y de una mejor manera.

 

TSUJUN

Rocío Peñuñuri


<<Volver


Inicio | Budo | Iaido | Zen | Galería de Fotos | Dojo | Horarios | Links